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La Cámara de Diputados dio media sanción a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central con 144 votos a favor, 102 en contra y 9 abstenciones. El resultado fue posible gracias al alineamiento del PRO, la UCR y una porción significativa de los bloques que responden a gobernadores aliados al gobierno de Javier Milei. Entre los mandatarios que instruyeron a sus legisladores a acompañar la iniciativa se encuentran Gustavo Sáenz de Salta, Osvaldo Jaldo de Tucumán, Maximiliano Pullaro de Santa Fe, Martín Llaryora de Córdoba, Ignacio Torres de Chubut y Hugo Passalacqua de Misiones, quien incluso estuvo presente en el palco durante el primer tramo de la sesión, en su primera aparición pública tras consolidar su victoria en la interna contra Carlos Rovira. El proyecto pasa ahora al Senado.
La reforma concentra el objetivo del organismo en preservar el valor de la moneda, prohíbe la emisión sin respaldo y el financiamiento al Tesoro —eliminando los adelantos transitorios y las letras intransferibles—, e impone condiciones más estrictas para remover a sus autoridades: seguirán siendo nombradas por el Ejecutivo con acuerdo del Senado, pero para desplazarlas se requerirán dos tercios de los presentes en ambas cámaras. El oficialismo lo presentó como la ley emblema del legado de Milei: “Venimos a darle independencia al Banco Central. Les vamos a dar a los argentinos la posibilidad de soñar”, afirmó el jefe del bloque libertario, Gabriel Bornoroni. La oposición lo leyó exactamente al revés. “El único objetivo que tiene esta reforma es lograr que las autoridades actuales del BCRA sigan ejerciendo la política monetaria en los próximos años, independientemente de si el Gobierno pierde las elecciones”, planteó el peronista Agustín Rossi. Miguel Ángel Pichetto fue todavía más directo: “¿De qué autonomía me hablan? El presidente del Banco Central es el socio y amigo del ministro Caputo”.
El punto de mayor tensión fue el artículo 13, que habilita al BCRA a utilizar sus activos —incluidas reservas en oro y activos financieros líquidos— como garantía “en operaciones propias”, lo que en la práctica significa que pueden usarse como colateral para tomar deuda. “Le da la posibilidad al Banco Central de hipotecar las reservas para seguir endeudándose”, cuestionó el kirchnerista Guillermo Michel. La oposición pretendía que la votación fuera artículo por artículo para aislar ese punto y eventualmente tumbarlo, pero el presidente de la Cámara, Martín Menem, optó por votar por títulos con una mano alzada que dio por ganada sin contar los brazos. La maniobra desató la furia de los bloques opositores y paralizó el recinto varios minutos.
El caos en el recinto
El clima explotó cuando el chaqueño Aldo Leiva, ex combatiente de Malvinas, se enfrascó en una discusión cargada de agravios con el santafecino Nicolás Mayoraz. “¡Qué payasesco que sos!”, le gritó Leiva, que terminó atravesando la muralla de legisladores y personal de seguridad que lo separaban de su adversario. Rossi y el diputado Itai Hagman corrieron hasta el estrado para plantearle a Menem que reconsiderara la modalidad de votación. Myriam Bregman, desde el fondo del recinto, levantó un cartel que rezaba “Compraron los votos”. Finalmente, Menem accedió a una votación nominal y el oficialismo igualmente se impuso con comodidad: 138 votos a favor y 110 en contra en el primer título, y 142 contra 107 en el segundo.
La cuestión federal también apareció durante el debate, aunque sin resultado para los gobernadores. El bloque de Catamarca —que responde a Raúl Jalil y optó por la abstención—, el MID y el bloque Argentina Federal impulsaban incorporar un artículo que garantizara la presencia de al menos un director del BCRA con experiencia de trabajo en las provincias, una demanda histórica del interior del país. Con la votación por títulos, la propuesta no prosperó. Jalil, que venía manteniendo una posición más crítica hacia el gobierno nacional que sus pares dialoguistas, fue el único gobernador aliado que no acompañó el proyecto, aunque eligió la abstención antes que el rechazo directo.
La reforma aprobada reabre una discusión que el propio oficialismo reconoce como central para su campaña de reelección: sellar institucionalmente el modelo de política monetaria antes de las elecciones de 2027. Varios legisladores opositores cuestionaron que el texto no fije un plazo para que las actuales autoridades del BCRA —que llevan meses en sus cargos sin el acuerdo del Senado— sean ratificadas formalmente. “No le mintamos a los argentinos: el Banco Central, con esta sanción, no queda blindado, porque sigue existiendo la posibilidad de decretos de necesidad y urgencia”, advirtió el diputado de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro, quien igualmente terminó votando a favor. El proyecto ahora deberá enfrentar el Senado, donde la discusión sobre el artículo 13 promete ser todavía más áspera.



