SCHIARETTI, EL GOBERNADOR QUE SE LE PLANTA AL MOVIMIENTO DE PINZAS DE FERNANDEZ

Juan Schiaretti

Juan Schiaretti, el gobernador de Córdoba que iniciará en diciembre próximo un nuevo período de cuatro años -¿el último de su larga trayectoria?- ostenta un peculiar título: es el único gobernador peronista que resiste las presiones del candidato de Todos, Alberto Fernández, para apoyarlo en su postulación para las elecciones presidenciales del 27 de octubre.
De nada valió, hasta ahora y todo indica que hasta el 27 de octubre, el movimiento de pinzas que hizo Fernández: visitó varias veces la provincia, se reunió con intendentes, con el jefe del PJ, local, el jefe d e la banca peronista en el Senado nacional, Carlos Caserio; y con Natalia, la hija del otro poderoso peronista cordobés José Manuel de la Sota,
La insistencia de Fernández no es casual: Macri alcanzó la presidencia en el 2015 merced a los casi 1.200.000 votos que obtuvo en esa provincia. Fue clave, tan clave que no volvió a repetir esa diferencia en las PASO del 11 de agosto pasado, donde perdió 200.000 votos.
Fue en Córdoba donde nació el famoso latiguillo del «Sí, se puede» , que llevó al sillón  de Rivadavia a Macri, cuando muy pocos lo pronosticaban.
Schiaretti, un dirigente que en sus orígenes era de izquierda, sabe que camina sobre arena movedizas: Por un lado está el contudente de Alberto en las PASO -que oficiaron de una virtual primera vuelta- pero por otro lado sabe que en su provincia prima el «cordobecismo», como lo llamó De la Sota, y que virtualmente rechaza todo lo que tenga que ver con el kircherismo.  Alberto ha hablado ya varias veces con Schiaretti y le ha dicho que el no es Cristina Fernández de Kirchner, su acompañante en la fórmula del Frente de Todos, pero el gobernador no le cree y sospecha que los K buscarán cobrarse revancha de las sucesivas derrotas que les infligió en Córdoba y, también, su acompañamiento a Macri estos cuatro años.
La disputa parece no tener retorno, pero el consenso que forjó Alberto en el resto de los gobernadores y los electos le dio una indudable fortaleza: en el acto recordatorio del primer año del fallecimiento de De la Sota fue Schiaretti quien lo fue a saludar en la misa en la iglesia. Y fue el gobernador quien luego fue a visitar al candidato presidencial al hotel donde se alojaba.
El sainete no tiene aún final.

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