Según la CGT el paro fue “contundente” y envía mensajes para Javier Milei

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LConfederación General del Trabajo (CGT) evaluó que el segundo paro nacional contra el Gobierno fue “contundente” y el presidente Javier Milei “debe tomar nota”.

En la histórica sede de la calle Azopardo al 800, el secretario general Héctor Daer subrayó: “Nosotros tomamos nota del acompañamiento. El Gobierno debe tomar nota y reconfigurar su política de ajuste, que nos está llevando a extremos”.

Además, describió la acción como un “llamado de atención a las autoridades”, al hacer referencia al amplio respaldo que el paro general recibió de distintos sectores de la sociedad.

“Fuimos al paro porque el ajuste recayó sobre los jubilados y sobre los sectores más vulnerables”, subrayó el dirigente del gremio de Sanidad, que cuestionó a quienes aseguraron que la medida “no tenía explicación”.

En la conferencia también participaron Pablo Moyano, secretario adjunto del gremio de Camioneros; Carlos Acuña, otro de los secretarios generales de la CGT; Andrés Rodríguez, representante de UPCN; y Julio Piumato, secretario general del sindicato de judiciales, entre otros.

El referente de Camioneros minimizó las críticas del Gobierno al paro y afirmó que podría haber “mayor conflictividad” si el oficialismo no cambia sus políticas.

“Lejos de ser sustentable, se está llevando a extremos a sectores de la ciudadanía que difícilmente se puedan recuperar si esto sigue”, enfatizó Daer.

Andrés Rodríguez también habló durante la conferencia y expresó: “Si no hay cambios, seguiremos con las medidas de fuerza”.

Piumato, por su parte, señaló que “este paro actuó con las garantías de la Constitución nacional y las que el Gobierno quiere violentar”.

El paro general fue convocado en respuesta a las políticas económicas del Gobierno, que los sindicatos consideran perjudiciales para los trabajadores. En particular, criticaron las políticas de ajuste en los salarios, que afectan el poder adquisitivo de la población.

Los dirigentes sindicales subrayaron que el alto acatamiento al paro reflejó el descontento generalizado con la situación económica actual y subrayaron la necesidad de que el gobierno reevalúe su estrategia.

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Tras no concretar ninguna medida de fuerza de este tipo durante los cuatro años de la gestión anterior de Alberto Fernández, la central obrera resolvió ir a un nuevo paro a sólo cinco meses de la llegada al poder de Milei, un reflejo de lo que viene sucediendo históricamente en la relación entre el sindicalismo y los gobiernos no peronistas.

El vocero presidencial, Manuel Adorni, volvió a criticar a la CGT en las horas previas a la nueva medida de fuerza y tildó a la central obrera como “los fundamentalistas del atraso”, además de ratificar que “a los trabajadores estatales que paren se les descuenta el día”.

Los gremialistas justificaron la huelga al rechazar las políticas de recortes de fondos para alcanzar un superávit y en su oposición a la Ley de Bases, que buscarán seguir podando en su inminente tratamiento en el Senado (sobre todo el apartado laboral), y el mega DNU.

“No podemos aceptar que todo se libere y que se pretenda que los salarios tengan límites. Somos organizaciones sindicales responsables y tenemos claros cuáles son los límites y las posibilidades de cada sector para llegar acuerdos”, argumentó el cosecretario general de la CGT, Héctor Daer.

Lo dijo el día en que se anunció el paro, hace casi un mes y menos de 24 horas después de que referentes de la “mesa chica” de la central se reunieran en Casa Rosada con el ministro del Interior, Guillermo Francos, el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el asesor presidencial Santiago Caputo, en un intento de destrabar la entonces posible medida de fuerza, lo cual duró menos de un suspiro.

“El impacto que va a generar el ajuste de precios, de tarifas, y el ajuste que se viene dando de achicar los salarios solo nos va a llevar a un proceso recesivo de un nivel inaceptable, por ese motivo tomamos la decisión de convocar a un paro de 24 horas el 9 de mayo”, enfatizó Daer aquel día.

El referente de Sanidad extrañamente se viene mostrando desde la llegada de Milei muy duro en su perfil, más cerca del “combativo” camionero Pablo Moyano de lo que cabría esperar, ya que pertenece al sector siempre dialoguista de los “gordos”. 

Se espera que el Gobierno tras este nuevo paro busque volver a tender puentes con los dirigentes moderados que tallan fuerte en la conducción cegetista, como los “independientes”, para seguir explorando el futuro de un vínculo que se nota problemático por las claras diferencias ideológicas y de caminos a seguir.

La caída del poder adquisitivo de los salarios

El poder adquisitivo sigue cayendo en picada. Entre diciembre y marzo, los sueldos subieron 58% mientras que la inflación en el mismo período fue del 90%. Es decir, el reacomodamiento de los ingresos se ubicó más de treinta puntos con relación al costo de vida.

Los datos surgen del INDEC y el RIPTE (Remuneración Imponible de Trabajadores Estables) que elabora la secretaria de Seguridad Social, que engloba a 10 millones de trabajadores formales del sector público y privado.

En cuatro meses, los salarios tuvieron un alza nominal del 57.9% (8,3% diciembre, 14,7% enero, 11,5% en febrero y 14% marzo ) y la inflación en diciembre-enero-febrero-marzo fue del 90,1%, lo que representa una caída del 16,9%, según los datos del INDEC.  

En medio de estos datos muy negativos, los salarios formales con aportes a la Seguridad Social tuvieron en marzo una mejora con relación a la inflación. Aumentaron un 14% versus una suba de los precios del 11%.

En 2023 los salarios cerraron con un promedio que pasó de $194.175,11 en diciembre 2022 a $484.298,40 en igual mes de 2023. Representa un incremento del 149,4% versus una inflación del 211,4%. Equivale a una pérdida del poder adquisitivo de 60 puntos. 

Así, desde el inicio del 2023 hasta ahora los sueldos perdieron casi la mitad de lo que subió el costo de vida.

Esa caída se produjo con mayor fuerza tras la devaluación de agosto del anterior Gobierno y la disparada de la inflación, que se acentuó en diciembre con la depreciación del actual Gobierno y la fuerte suba de los precios.

En marzo, el salario promedio formal fue de $705.832,58, un valor que se ubicó por debajo del de la canasta familiar de pobreza que, para un matrimonio con 2 hijos menores, valuada por el INDEC en $773.385,10, sin considerar el alquiler. 

En ese marco, subieron los trabajadores con empleo formal y aportes a la Seguridad Social que viven en hogares pobres.

Con relación a fines de 2015, el RIPTE acumula una pérdida de más del 30% de los cuales 20 puntos corresponden al gobierno de Mauricio Macri y 10 puntos al de Alberto Fernández y ahora se agrega esta caída de los 4 primeros meses de la gestión de Javier Milei.

El RIPTE (o el Índice de Salarios de INDEC) es una de las variables que se toma en cuenta para el cálculo de la movilidad previsional junto a la evolución de la recaudación tributaria que va a la Seguridad Social, descontando el incremento del padrón de beneficiarios.

Una recesión mayor a la esperada

La recesión fue mayor a la esperada en el primer trimestre del año y suma interrogantes sobre qué ocurrirá con el empleo, ante una parálisis en la construcción y la industria que no se veía desde la crisis del 2001.

La construcción se derrumbó 42,2% respecto de igual mes de 2023 y en el primer trimestre cayó 30,3%.  A esto se sumó que la industria retrocedió 21,2% en el mismo período, y acumula un descenso del 14,8% en los primeros tres meses del año, según el INDEC.

El otro dato preocupante es que en marzo la industria también bajó respecto de febrero, un 6,3%, lo cual estaría indicando que la recesión lejos está de ceder. En el caso de la construcción el índice mostró una variación negativa de 14,2% entre marzo y febrero.

En marzo las dieciséis divisiones de la industria manufacturera arrojaron retrocesos interanuales. “Alimentos y bebidas”, ‑14,2%; “Maquinaria y equipo”, ‑37,9%; “Industrias metálicas básicas”, ‑34,0% y “Productos minerales no metálicos”, ‑35,8%.

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Los datos del consumo de los insumos para la construcción en marzo tuvieron mermas de 69,2% en asfalto; 54,3% en hierro redondo y aceros para la construcción; 53,8% en placas de yeso; 46,6% en yeso; 46,1% en hormigón elaborado; 43,7% en ladrillos huecos y 43,1% en cemento portland.

El 53,3% de las empresas que realizan principalmente obras privadas prevé que el nivel de actividad del sector no cambiará durante los próximos tres meses, mientras que 39% estima que disminuirá y 7,7% que aumentará.

Entre las empresas dedicadas a la obra pública, 64,4% opina que el nivel de actividad caerá durante abril-junio de 2024, mientras que 29,7% cree que no cambiará y 5,9% que crecerá.

La caída de la industria

En marzo de 2024, la industria siguió cayendo y profundizando el parate industrial y la recesión. El índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) mostró una caída de 21,2% respecto a igual mes de 2023, informó el INDEC. 

En el acumulado del primer trimestre de 2024 presenta una disminución de 14,8% respecto a igual período de 2023. 

En marzo de 2024, el índice de la serie desestacionalizada muestra una variación negativa de 6,3% respecto al mes anterior y el índice serie tendencia-ciclo registra una variación negativa de 1,4% en comparación al mes anterior.

De las dieciséis divisiones de la industria manufacturera que analiza el instituto estadístico todas presentaron caídas interanuales. 

En orden a su incidencia en el nivel general, se registraron caídas en “Alimentos y bebidas”, 14,2%; “Maquinaria y equipo”, 37,9%; “Industrias metálicas básicas”, 34,0%; “Productos minerales no metálicos”, 35,8%; “Otros equipos, aparatos e instrumentos”, 42,8%; “Madera, papel, edición e impresión”, 19,3%; “Muebles y colchones, y otras industrias manufactureras”, 40,4%; “Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes”, 25,2%; “Productos de metal”, 24,6%; “Productos de caucho y plástico”, 23,3%; “Prendas de vestir, cuero y calzado”, 21,3%; “Sustancias y productos químicos”, 4,8%; “Productos textiles”, 25,1%; “Productos de tabaco”, 20,2%; “Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear”, 4,0%; y “Otro equipo de transporte”, 19,8%.

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