Milei y Caputo abandonan la dolarización y avanzan con un dispositivo que ya probó Cavallo con De la Rúa

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El plan de dolarizar la economía que impulsó Javier Milei durante la campaña que lo llevó a la presidencia parece haber quedado descartado y comienza a aparecer la idea de implementar un régimen de “competencia de monedas”. Así quedó registrado en el último informe que el Gobierno le presentó al Congreso y también en el documento en el que el Fondo Monetario Internacional (FMI) confirmó el acuerdo técnico por la octava revisión del programa con la Argentina.

Es decir, que en las previsiones del plan económico del Gobierno se espera que funcione un sistema de libre competencia en el que convivan el peso y otras monedas que también pasarían a ser de curso legal. O dicho de otro modo, que se pueda elegir la moneda a través de la cual se podrán realizar distintas operaciones o transacciones.

Sumado a esto, el Ministerio de Economía también detalló algunos de los requisitos para aplicar ese plan de competencia de monedas. En primer lugar, mencionó la necesidad de alcanzar “un marco macroeconómico disciplinado que incentiva a la autoridad monetaria a mantener la estabilidad del valor del peso y evitar así la emisión monetaria y consecuente inflación persistente que ha caracterizado a la economía argentina de los últimos veinte años”.

En tanto, precisó que las “condiciones necesarias” para avanzar en la implementación son el superávit fiscal, la acumulación de reservas internaciones y la reducción de los pasivos remunerados del Banco Central “a niveles sustentables y el saneamiento de su hoja de balance”.

“Estas condiciones permitirán reducir la tasa de inflación y mantener la competitividad del tipo de cambio oficial, permitiendo avanzar con una liberalización paulatina y unificación del mercado de cambios”, describió el equipo económico, aunque no hizo referencia a ningún plazo o fecha precisa para poner la competencia de monedas en marcha.

En paralelo, este lunes el FMI comunicó que se llegó a un acuerdo técnico por la octava revisión del acuerdo con la Argentina que permitirá ‑una vez que el directorio del organismo lo apruebe- que se destrabe un desembolso de alrededor de US$800 millones.

Con la instancia técnica sellada, el Fondo también informó que se cumplieron las metas troncales del programa y habló del contexto económico actual de la Argentina. En relación con la política monetaria y cambiaria, el organismo multilateral de crédito señaló que existe un proceso de transición hacia un nuevo régimen monetario “que involucra la competencia de monedas”. Además, adelantó que las restricciones y controles sobre el tipo de cambio se irán flexibilizando y se eliminarán “a medida que las condiciones lo permitan”.

Por otra parte, el Palacio de Hacienda también aclaró sus planes sobre el dólar oficial y la tasa de interés. En primer lugar, expuso que el Banco Central no prevé modificar el esquema sobre el tipo de cambio oficial durante este año. O sea, que mantendrá el crawling peg ‑devaluación por goteo- del 2% mensual en 2024.

“No se prevé un cambio en el ritmo de variación mensual del tipo de cambio oficial para lo que resta del año 2024″, expresó Economía en el documento enviado al el Congreso.

A su vez, reconoció que seguirá ajustando la tasa de interés de la política monetaria. “El Banco Central seguirá calibrando la tasa de interés de política en el actual proceso de normalización de la política monetaria, procurando reducir sus pasivos remunerados, mejorar su hoja de balance y mantener su política cambiaria como la acumulación de reservas internacionales, y reducir drásticamente la tasa de inflación”, sostuvo.

El antecedente de Cavallo y De la Rúa

A fines de 2001 el titular de la cartera económica Domingo Cavallo ‑con la convertibilidad lanzada por él y Carlos Menem convertida en harapos- lanzó la propuesta de vincular al peso con el dólar y el euro en proporciones iguales. La posibilidad de incluir al euro en una canasta de monedas daría a la Argentina una menor dependencia de las variaciones de tipo de cambio del dólar y una mayor estabilidad, esgrimía Cavallo durante su gira por Francia para contar a los líderes del país del Viejo Continente que la economía argentina crecería más del 2,5% durante 2001.

  Tras hacerse pública la posibilidad de que el euro ingrese como moneda de referencia a la convertibilidad surgió la incógnita de si esta nueva política económica sería una devaluación encubierta, teoría que rápidamente el súper ministro de Economía salió a negar entre los popes de la city financiera.

  Cavallo aseguró en ese momento que el hecho de que Argentina pueda pedir préstamos y tener cuentas en euros con la misma facilidad con que se manejan esas operaciones con dólares o pesos no era el preludio a un salto devaluatorio sino una fórmula para reforzar la convertibilidad. El tiempo diría otra cosa.

  Así fue que se armó el proyecto de ley para incorporar al euro a la economía argentina. El ministro se cansó de afirmar que la flexibilización de la convertibilidad beneficiaría al peso pero las dudas en el establishment económico seguían firmes. Finalmente el presidente Fernando de la Rúa firmó el proyecto que sumaba al euro a la convertibilidad para que comience a regir cuando la moneda de la Unión Europea y la estadounidense coticen a la par —en ese momento había una brecha del 13% entre una y otra divisa— y la iniciativa se trasladó al Congreso.

A los pocos días, Domingo Cavallo renunció y Fernando De la Rúa se subió a un helicóptero, pero esa es otra historia.

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