Martín Llaryora saca a la calle a cadetes de la Policía de Córdoba, quienes no portarán armas de fuego

Martín Llaryora
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Desde esta semana, saldrán a la calle para realizar prácticas profesionales en seguridad pública cerca de 1.500 cadetes que están completando sus estudios en las escuelas de Oficiales y de Suboficiales de la Policía de Córdoba. No portarán armas de fuego, pero sí estarán uniformados y equipados con Byrna, las pistolas “menos letales” que lanzan balines de goma o cápsulas con gas pimienta.


El decreto firmado por el gobernador Martín Llaryora y el ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros, establece que serán obligatorias las prácticas en calle de los cadetes de segundo y tercer año de la Escuela de Oficiales Libertador General San Martín y de los aspirantes a agente de segundo y tercer año de la Escuela de Suboficiales General Manuel Belgrano.

Estarán en condiciones de salir a la calle, con este esquema, 168 cadetes de la Escuela de Oficiales de tercer año, 741 aspirantes a agentes también de tercer año y 540 de segundo.

Los que están en tercer año en diciembre adquirirán un estado policial pleno, por lo que la práctica sólo durará un semestre.

A partir de enero, se incorporarán a las prácticas 240 cadetes que están en segundo en la formación de oficiales y 650 que pasarán a segundo año como agentes.

Los de segundo deberán cumplir 20 horas semanales en la calle, mientras que los de tercero 30 horas por semana. Tendrán que hacerlo a contraturno con sus horas de cursado y serán evaluados en su desempeño, con calificaciones que serán tomadas en cuenta para su promoción. Y cobrarán becas ampliadas, para reconocer la nueva tarea.

La ayuda escolar para todos los aspirantes y cadetes pasará de 90 mil a 200 mil pesos. Pero este monto se elevará a 300 mil para quienes hagan las 20 horas de práctica profesional y a 400 mil los que cumplan 30 horas semanales.

“Lo que buscamos es formar policías de calle, es por esto que queremos incentivar la práctica y la formación en la calle, con oficiales y jefes que a la vez que los sigan capacitando, les permitan tomar contacto con las situaciones reales”, remarcó Quinteros.

En el propio texto del decreto, al que accedió La Voz, se fundamenta la medida en “la imperiosa necesidad de optimizar la formación profesional policial, a través del fortalecimiento de las prácticas profesionalizantes que desarrollan los cadetes y los aspirantes a agente en territorio, lo cual les permite aplicar conocimientos teóricos y destrezas o habilidades adquiridas en los institutos de formación policial en situaciones reales, interactuando con superiores, pares y ciudadanía en general”.

El anuncio que hizo el intendente de Jesús María, Federico Zárate, de la participación de cadetes de Gendarmería Nacional en prácticas profesionalizantes en las calles de esa ciudad, es algo muy parecido a lo que pondrá en marcha Córdoba. Con dos diferencias sustantivas: los cadetes cordobeses estarán armados con Byrnas y no sólo harán estas tareas durante cuatro horas los fines de semana, como los gendarmes, sino todos los días.


En un principio, la idea del Gobierno era anticiparles el estado policial a los estudiantes de las escuelas de policía, para poder sacarlos a la calle sin esperar que cumplan los tres años de formación. Esto requería de una aprobación de una modificación en el Estatuto policial, un trámite que debía cumplirse en la Legislatura, de casi nula actividad por la extrema paridad de fuerzas oficialistas y opositoras.

Pero tampoco convencía al propio gobernador Llaryora darle un arma oficial, con poder letal, a un cadete o a un aspirante a agente antes de completar los tres años de estudio.

Esta indicación había sido sugerida también por el Consejo de Planificación Estratégica de Córdoba (Copec), que en un documento sobre el tema aconsejó: “Se recomienda no adelantar la salida de agentes con armas de fuego antes de los tres años. A la par, mejorar su formación práctica (que los alumnos de segundo y tercer años hagan prácticas en el territorio debidamente supervisados como parte de su entrenamiento) y su formación teórica (incorporando materias como derechos humanos, perspectiva de género, violencia institucional y gestión de conflictos, dictadas por universidades, no por la policía)”.

La fórmula que se encontró para destrabar la posibilidad de sacarlos a la calle antes fue la de darle forma al programa de prácticas profesionalizantes, con la mejora en la beca y la cobertura con Apross y de riesgos de trabajo, además de la provisión de una Byrna, el uniforme y el chaleco antibalas, si les toca participar de tareas de riesgo en calle. El programa, incluso, establece coberturas por fallecimiento o lesiones discapacitantes, similares a las que tiene cualquier agente policial en actividad.

El cambio en la duración de la formación policial fue uno de los cambios estructurales post caso Blas Correas. Los que estudiaban para ser oficiales ya hacían tres años de cursado, pero los que eran aspirantes a agentes sólo tenían que cumplir por ley 9 meses y, en los años anteriores a la reforma, en una medida dispuesta por la propia escuela de suboficiales, tres cuatrimestres (un año y medio).

El plan se completa con una fuerte promoción para captar nuevos ingresantes a las escuelas. Las camadas de los últimos años fueron menos numerosas entre los aspirantes a agentes porque la extensión del tiempo de cursado hizo que se transformara en una salida laboral menos rápida. Con esta posibilidad de tener prácticas y cobrar una mejor beca, lo que se busca es llevar a más de 1.500 ingresantes en 2025, más del doble que la camada que terminará el primer año en la formación de suboficial.

Con la incorporación de los cadetes y aspirantes a las tareas de calle, convivirán los efectivos con estado policial pleno, los practicantes y los inspectores que trabajan en las guardias urbanas municipales. La Guardia Urbana Municipal capitalina cuenta con 400 agentes y con 70 móviles y se espera que tenga 150 móviles y cerca de 800 efectivos a fin de año.

En el caso de la ciudad de Córdoba, habrá casi mil cadetes y aspirantes. El resto, trabajará en sus prácticas en distintas ciudades del interior provincial.

La Policía de Córdoba ya tiene 10 mil armas “menos letales” Byrna, entre armas cortas y largas. Con este material, ya se completó la capacitación del 95 por ciento de los efectivos de calle con las pistolas y de cerca del 40% con los rifles de asalto. La intención es comprar 10 mil Byrnas más, para completar el equipamiento policial y para empezar a distribuir entre las distintas guardias urbanas municipales que ya se han logrado poner en marcha en la provincia.

Ary Garbovetzky para la Voz

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