MACRI BUSCA DESCONTAR LA VENTAJA CON UN RAID POR EL INTERIOR DEL PAÍS Y A FERNÁNDEZ LO OBSESIONA CÓRDOBA

A casi dos semanas de la elección presidencial que definirá si el peronismo volverá al poder o si un candidato no peronista puede intentar reelegir, Mauricio Macri y Alberto Fernández también disienten en su estrategia de campaña en el interior del país: Macri recorre ciudades con marchas multitudinarias pretendiendo impactar y hacer un efecto cascada en sus huestes alicaídas luego de la debacle del 11 de agosto; mientras que a Fernández lo obsesiona logar el apoyo del gobernador Juan Schiaretti (PJ), quien se mantiene distante del comicio del 27 de octubre, aunque con un guiño por debajo hacia el candidato de Juntos por el Cambio, quien para llegar al sillón de Rivadavia obtuvo un contundente y aplastador triunfo en el 2015.

Rápido de reflejos, el equipo comunicacional de Macri diseñó la campaña para tratar de llegar al balotaje 48 horas después de perder en las PASO por una diferencia sorpresiva con el ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner y Cristina Fernández -47,66 a 32,09%-:  un acto en la Plaza de Mayo el 24 de agosto y una cadena de actos-marcha que se iniciaron el 28 de septiembre en Barrancas de Belgrano, en la ciudad de Buenos Aires.

Los “operadores” comunicacionales del Gobierno sostienen que se puede llegar al balotaje tan ansiado. Por debajo, en la Rosada y en los principales ministerios, todos dicen que es “imposible” y además está a la vista que Macri hace su campaña por un lado, Vidal por otro y lo mismo los candidatos a diputados nacionales en las respectivas provincias.

Tal es el caso de Alfredo Cornejo, el gobernador radical de Mendoza, y primer candidato a diputado nacional, quien al ganar dos semanas atrás su delfín Rodolfo Suárez reveló que tiene “una mala relación” con Macri. Aunque seis días después se mostró abrazado con el Presidente en el acto del sábado 5 de octubre en Mendoza. Cornejo quiere ganarle nuevamente al peronismo en la categoría de diputados nacionales y revalidar sus títulos de líder provincial y también nacional, de cara al post-macrismo.  

Lo mismo pasa con muchos intendentes de Juntos por el Cambio, sobro todo del conurbano bonaerense, quienes ya sin miedo anuncian corte de la boleta presidencial. Lo hacen sin sonrojarse: Diego Valenzuela (Tres de Febrero), Néstor Grindetti (Lanús), Ramiro Tagliaferro, ex esposo de María Eugenia Vidal (Morón) y Martiniano Molina (Quilmes), entre otros.

Fernández, por su parte, tiene la obsesión de acortar la enorme distancia que lo separa de Macri en Córdoba, bastión del líder de Juntos por el Cambio desde 2015, donde obtuvo un apabullante triunfo –71 a 28%-, que revalidó, en menor medida, en las PASO recientes, donde ganó por 48 a 30%.

Natalia de la Sota, la hija del fallecido ex gobernador José Manuel de la Sota –peso pesado cordobés tras la muerte del radical Alfredo Angeloz junto al actual gobernador Juan Schiaretti, posteó un video en el cual apoya en forma clara y firma la lista presidencial que encabeza Alberto Fernández.  “Este es el momento de la reconciliación nacional, el de la reconstrucción del diálogo”, afirmó Natalia, quien es concejala de la capital provincial.

La hija de De la Sota llamó a “superar viejos rencores” –en clara alusión al destrato y presiones que tuvieron tanto su padre como Schiaretti de los gobiernos kirchneristas- y a “recomponer el diálogo” y dijo que elige comprometerse con “una nueva Argentina que se viene de la mano de Alberto Fernández, una Argentina que finalmente nos incluya a todos”.

Sin dudas que Natalia de la Sota es el ariete que Fernández utiliza para aguijonear a Schiaretti para hacer tambalear su decisión de mantenerse prescindente del Frente de Todos. Esa es la estrategia de estos días que utiliza para intentar hacer desistir a “el gringo” –como se lo conoce en la provincia- de su prescindencia, aunque con cierta simpatía hacia el jefe de Estado, con quien se llevó muy bien en estos cuatro años.

Y también juegan a favor de Alberto Fernández, el jefe del bloque peronista del Senado nacional, Carlos Caserio, también titular del PJ cordobés, y un bloque de intendentes peronistas y radicales de esa provincia, con los cuales el líder del Frente de Todos intenta hacer un movimiento de pinzas que debilite a Schiaretti.

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