Los intendentes reclaman en el Congreso por el transporte público: “No hay tiempo de espera”

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“Queremos ponerle un principio de solidaridad a la distribución del impuesto a los combustibles”, planteó este martes el intendente Pablo Javkin durante la reunión que mantuvo junto a otros 20 colegas de las principales ciudades del país en el Congreso de la Nación. Allí advirtieron que “no hay tiempo de espera” ya que el sistema de transporte enfrenta una grave crisis y presentaron ante distintos legisladores un proyecto de ley para modificar el esquema de distribución de los fondos que el Estado nacional recauda con cada carga de combustible para que ese dinero quede en la jurisdicción donde se recaudó y se destine solamente a salvar el transporte en el AMBA.

La movida de los intendentes en Buenos Aires se da en un contexto de profunda crisis en los sistemas de transporte urbanos y con jurisdicciones, entre ellas Rosario, que deben aplicar tarifas a los usuarios que cuadruplican las vigentes en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el conglomerado que recibe todos los subsidios nacionales del transporte. De hecho, está previsto que el boleto en la ciudad aumente nuevamente antes de fin de mes.

El intendente de Rosario expuso los fundamentos del proyecto de ley que entregaron en el Congreso. “Esta iniciativa busca resolver una desigualdad que tenemos y que implica que un distrito recibe 481 por ciento más de lo que aporta y el resto de las ciudades reciben el 21 de lo que aporta. Ese es el núcleo central de la discusión”, sostuvo.

Dijo Javkin: “Tenemos un tributo federal que es el impuesto a los combustibles. Cada vez que alguien carga combustible en cualquier lugar de la Argentina se paga, y ha subido más de 3 veces en 2024, con lo cual se ha incrementado la recaudación. Y en el reparto de ese impuesto, el Amba recibe 481 por ciento más de lo que aporta y el resto del país del 21 por ciento que recibía pasó a 0”.

El mandatario rosarino remarcó que “el otro componente es que nuestro sistema de transporte se rige por una paritaria nacional que es aplicable en el conjunto del país pero que solo se celebra en Buenos Aires, que tiene y ha tendido un aporte del gobierno nacional para la cobertura de esa paritaria solo en el AMBA. El ámbito de validez de la paritaria es nacional, pero el ámbito de cobertura está centrado cien por ciento en el AMBA”.


“Esto genera una situación de crisis en todas las prestadoras del servicio de transporte en el interior del país, un atraso en la renovación de las flotas. Pero más allá de esos esos problemas, el transporte público implica para sus ciudades el movimiento de la actividad económica, laboral y comercial. Es muy difícil pensar en un proceso de reactivación en un país que le quita a los núcleos urbanos más grandes el factor que moviliza la economía, que es que la gente pueda transportarse”, añadió.

Javkin expuso otro dato cuando señaló: “El conjunto de nuestras ciudades tienen diferentes política tarifarias, pero tuvimos que homogeneizarlas porque los subsidios nos empujan a un mismo sistema de costos. El sistema de costos medido establece que el boleto en nuestras ciudades debe valer 1.340 pesos. Las tarifas de nuestras ciudades están en 700 pesos, pero a partir del 15 de junio muchas ciudades vamos a tener que poner nuestros boletos en 940 pesos, y el porcentaje se establecerá por arriba de los 840 pesos contra 270 que tiene el AMBA”.

“No es que el costo en el AMBA sea menor. La diferencia de ese costo en el caso del AMBA la pone en entera el estado nacional y la diferencia de costos en nuestras ciudades la ponen las provincias y sobre todo las ciudades”, expresó, y enseguida advirtió: “Estamos planteando una situación que no tiene mucho tiempo de espera. El primer reflejo de eso son los procedimientos preventivos de crisis en casi el conjunto de los prestadores del servicio en el interior. El segundo, es la disparidad de la tarifa, y después vendrá la reducción de los servicios o los paros prolongados”.

Javki señaló que el proyecto presentado En el Congreso “establece que lo que se recaude por el impuesto a los combustibles quede en las jurisdicciones donde se hace ese aporte. Muchos podrían decir que eso quita el principio de solidaridad. Pero aquí es todo lo contrario. La solidaridad es al revés. Se aporta y se reparte cinco veces más en un lugar (el Amba) que en el resto. Queremos ponerle un principio de solidaridad a la distribución del impuesto a los combustibles”.

Otra cuestión para solucionar es la vigencia de la tarje Sube en todo el país. “Estamos de acuerdo con subsidiar la demanda, pero no se puede considerar un sistema a la demanda que diga que el que vive en un lugar pague 4 y el que vive en otro pague 1. Es imposible un sistema a la demanda con una disparidad así. Si podemos avanzar en esto del impuesto a los combustibles podríamos cumplir con dos objetivos: extender el sistema Sube a toda la Argentina e ir a un subsidio a la demanda que llegue a todos los pasajeros, eliminando todas las intermediaciones que muchas veces traen inconvenientes”.

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