Llega el frío a la Argentina, se demora una obra clave y el centro y el norte del país podrían sufrirlo

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La reversión del Gasoducto Norte, que en un principio tenía fecha de ingreso en operación para julio de 2024, estará recién terminada en septiembre. La alternativa transitoria que había propuesto Transportadora de Gas del Norte (TGN) tampoco podrá resolver el abastecimiento de gas del norte del país, porque requería que el nuevo gasoducto esté listo antes de tiempo.

Frente a ese necesario, el Gobierno argentino deberá llevar adelante complejas negociaciones con Bolivia, Brasil y Chile para asegurar el suministro de gas, especialmente el próximo invierno.

A raíz de las demoras en el concurso derivadas del recambio presidencial —en un primer momento, la administración de Javier Milei tenía la idea de cancelar la compulsa porque está enmarcada bajo el paraguas de la Ley de Obra Pública—, es un hecho que, incluso con viento a favor, la reversión del Gasoducto Norte no estará lista para el invierno, como estaba pensada originalmente para terminar con la dependencia del gas boliviano.

De hecho, el pliego confeccionado por Enarsa prevé la fecha del Apto para Funcionar (APF) del nuevo gasoducto La Carlota-Tío Pujio recién para el 30 de agosto. Por eso, lo más probable es que la obra esté finalizada recién en septiembre, hacia el final de la temporada invernal, según indicaron fuentes privadas.

Eso quiere decir que el gobierno deberá buscar alternativas para asegurar el suministro de gas para el norte del país durante los meses de frío, cuando se dispara el consumo residencial.

El presidente de Enarsa, Juan Carlos Doncel Jones, y otros funcionarios del Ejecutivo, como Fernando Solanet, que trabaja como subsecretario de Gas Natural aunque no está formalmente nombrado, y Carlos Casares, interventor del Ente Regulador del Gas (Enargas), ya están abocados a esa tarea, aún sin resultados concretos.

Concretamente, la Argentina deberá lograr que la petrolera brasileña libere parte del gas que tiene contratado desde Bolivia —Petrobras tiene prioridad por sobre Enarsa— para que YPFB envíe ese volumen hacia la Argentina. El año pasado la ex secretaria de Energía, Flavia Royón, tuvo serios inconvenientes para encauzar esa gestión.

Bolivia sufre por la declinación estructural de sus yacimientos convencionales por lo que no está en condiciones de asegurar el envío hacia Salta, la cantidad mínima que requiere la Argentina para planificar el abastecimiento energético en la región norte del país.

La otra alternativa, importar gas desde Chile a través del Gasoducto Norandino, requiere que grandes industrias de Chile —fundamentalmente algunas mineras— liberen capacidad de transporte que tienen contratada en firme para que el Gas Natural Licuado (GNL) procesado en la terminal Mejillones termine en nuestro país. En cualquier caso, para los funcionarios las semanas que vienen serán de intensas con complejas negociaciones.

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