En defensa del cine argentino, presentaron una acción de amparo contra el cierre del INCAA

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La Asociación Argentina de Productores de Cine y Medios Audiovisuales presentó una acción de amparo contra el cierre del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) dispuesto por el gobierno de Javier Milei.

Ello genera –según la demanda- “que al ser devueltos pierdan todo derecho ya adquirido para continuar su trámite, afectando así a todos los asociados e incluso varios que no lo son, habiendo muchas producciones afectadas con este acto administrativo dañando al cine nacional”.

Para los productores, esa decisión “implica un daño irreparable a la cultura sin perjuicio de mencionar que deja expuesto al Estado a futuras acciones judiciales”.

La acción de amparo quedó registrada con el número 6576/2024 y recayó en el juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal  número cuatro, a cargo de la jueza Rita Ailán.

El planteo incluye el pedido de una medida cautelar que suspenda “los efectos del acto impugnado”, lo que significaría en los hechos la reapertura del INCAA.

La Resolución que dispuso su cierre, añade el texto, “viola la Ley del Cine 24.377, que tiene por objeto promover la actividad del sector siendo que dicha ley organizó la estructura del INCAA y su funcionamiento y normas de actuación”.

El cierre temporal del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) paralizó casi por completo la producción cinematográfica en la Argentina y dejó sin trabajo a cientos de personas. El Gobierno asegura que es una industria deficitaria que se sostiene con los impuestos de la gente, pero los cineastas recalcan que se trata de un ente autárquico que se autofinancia. ¿Qué hay detrás del cierre y cuál es el futuro del aclamado cine argentino? Lo explicamos.

Al pensar en la Argentina, lo primero que viene a la mente son Diego Maradona, Lionel Messi, el tango, el dulce de leche y, probablemente, el cine. Su cine. El que impactó con ‘La historia oficial’, el que hizo reír a más no poder con ‘Esperando la carroza’, el que emocionó hasta las lágrimas con ‘El hijo de la novia’, el que cautivó al mundo con ‘El secreto de sus ojos’ y el que estremeció cuando el personaje de Ricardo Darín cerró su alegato con el famoso “Nunca más” en ‘Argentina, 1985’.

Todas estas películas tienen un denominador común: contaron con el apoyo o colaboración en su difusión del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). Su papel es fundamental para llevar el cine argentino a cada rincón del mundo.

Sin embargo, pese a su exitosa labor como promotor de producciones nacionales, tanto su continuidad como la de las películas que produce están en peligro.

El pasado 22 de abril, el Gobierno del presidente Javier Milei oficializó el cierre temporal del INCAA y licenció a sus trabajadores hasta nuevo aviso. Como sucedió con el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad; el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) y la agencia de noticias Télam, la Administración libertaria continúa con la reestructuración de entes que el mandatario argentino considera asociados al kirchnerismo. 

Qué es el INCAA y cómo se financia

El INCAA es un ente público no estatal que, entre sus principales funciones, subvenciona la realización de películas nacionales y sus presentaciones en festivales de cine.

El instituto opera de manera autárquica —es decir, de manera independiente y autosuficiente, sin depender de recursos externos— y no está sujeto a la intervención del Estado en sus acciones, por lo que el Gobierno de turno no debería influir en sus decisiones. De todos modos, el Ejecutivo tiene la facultad para designar a su presidente. Carlos Luis Pirovano, un economista ajeno al mundo del cine, fue elegido por Milei en febrero pasado para llevar adelante la política cinematográfica de la Argentina. 

El dinero que recibe el INCAA proviene, principalmente, del Fondo Fílmico Cinematográfico (FFC), establecido en la Ley 24.377, comúnmente conocida como la ‘Ley de Cine’ de 1994.

El fondo se compone de un impuesto del 10% sobre el valor de las entradas de cine, otro 10% sobre el precio de venta o alquiler de todo tipo de videograma grabado (DVD’s/Blue-ray) y el 25% de los ingresos del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), provenientes del impuesto sobre la facturación de los canales de TV y servicios de cable, además de otros conceptos menores.

En su primera versión de la ‘Ley Ómnibus’ —como se conoce a la ‘Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos’ propuesta por Milei—, el Ejecutivo había propuesto quitar al INCAA el 25% de los ingresos del Enacom y el 10% por los videogramas grabados (hoy prácticamente obsoleto). 

Una mujer participa en una actuación durante una manifestación en contra de las medidas de ajuste económico del gobierno del presidente argentino Javier Milei, las cuales afectan a la industria cinematográfica y cultural, en Buenos Aires el 17 de abril de 2024.

A pesar de su autonomía, el instituto también puede recibir aportes del Tesoro Nacional.

“Los aportes del Tesoro son esporádicos y circunstanciales”, dijo en 2022 la expresidenta del INCAA, Liliana Mazure, durante un conflicto con el Gobierno de Alberto Fernández.

¿Por qué el Gobierno quiere cerrarlo?

La llegada de Milei a la presidencia de Argentina en diciembre de 2023 representó un cimbronazo para el sector de la cultura en el país. El mandatario de extrema derecha encontró allí el chivo expiatorio perfecto para justificar su idea de reducción del Estado y del gasto público. En declaraciones a la radio ‘Rock & Pop’ el pasado 22 de enero, afirmó: “Tengo que elegir si ponemos los recursos para financiar películas que no mira nadie (…) o ponemos esa plata para darle de comer a la gente”.

Según expresó Milei en una entrevista con la señal A24, cuando aún era candidato a presidente, el principal motivo por el cual quiere cerrar el INCAA es porque considera que “responde a quien está en el poder”.

“El segundo motivo es que genera déficit. Y si genera déficit, es porque no genera un producto apetecible para el mercado. En condiciones normales no debería existir, tendría que quebrar. Si no lo hace es porque está financiado por un subsidio, porque de alguna manera alguien lo tiene que pagar”, agregó.

En diálogo con France 24, el director de cine Martín Basterretche contradice las afirmaciones de Milei de que el INCAA es deficitario.

“El cine no es una industria deficitaria y tampoco está mantenida por el Estado. El Estado tiene un sistema de incentivo, de fomento, como cualquier otra industria lo tiene en cualquier país. El cine en todos los países del mundo funciona de esa manera, excepto en Hollywood y en la India. Pero no quiere decir que se pierda dinero”, explica.

El cineasta argentino apunta contra el Gobierno, a quien acusó de mentir sobre la financiación para realizar películas.

“Le hicieron creer a la gente que las películas se hacen con la plata de los impuestos, y eso es absolutamente falso. Las películas se hacen en el INCAA, que es un ente autárquico. Esto quiere decir que no depende de la política ni tampoco del presupuesto nacional. Se nutre de fondos legítimos que consigue el propio instituto”, asegura.

Además, Basterretche cataloga de “incomprensible” la decisión de Milei. “Quieran destruir algo que funciona y que no le hace perder plata al Estado”, sentencia.

“Van contra la cultura”

Al respecto, el director de cine Eduardo Pinto señala que al Gobierno le molesta todo lo que tenga relación con la cultura.

“Sienten que el cine no tiene lugar porque no recauda, todo lo llevan al plano del dinero. Tienen el modelo de la industria norteamericana o de los grandes tanques que recaudan”, declara en diálogo con France 24.

Hay una negación a la expresión, a la posibilidad que nos podamos expresar con nuestras historias, que no son de ficción, sino de nuestra cultura, añade Pinto.

Su colega María Victoria Menis coincide en que hay una cuestión cultural detrás del cierre.

Van contra la cultura. La asocian a partidos políticos del pasado que ellos no quieren. Como si el cine fuese un partido político”, dice para France 24.

Para la dramaturga, miembro de la Asociación La Mujer y el Cine y de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, “el Gobierno asocia la cultura a la propaganda kirchnerista”.

“Los que hacemos cine no somos todos kirchneristas ni mucho menos. Se ha hecho cine también en la época de Mauricio Macri. Pero llegó Milei con esa idea obsesiva de reventar todo lo que pueda estar asociado al kirchnerismo”, señala Menis, que el próximo 13 de junio estrena su película ‘Miranda, de viernes a lunes’.

Por la reestructuración que atraviesa el INCAA, los estrenos no reciben dinero para su distribución en salas de cine.

“Yo tengo que poner capital propio para distribuirla y rezar que en algún cine la acepten”, se lamenta la directora.

“Una dependencia zombi de gran parte de artistas”

En la otra vereda, el productor, guionista y director Mariano Cohn sostiene que el INCAA “lleva varios años funcionando muy mal”.

En entrevista con ‘Clarín’, el creador de grandes éxitos como ‘Mi obra maestra’, ‘El ciudadano ilustre’, ‘El encargado’, ‘Nada’ y ‘Bellas Artes’ aseguró que la mayor parte del presupuesto del instituto “va para la burocracia y muy poco para hacer películas”.

Quedó completamente desvirtuado y anacrónico, precisó Cohn.

Para el renombrado cineasta, el INCAA debe seguir funcionando, “pero ajeno a cuestiones políticas”.

En la misma línea, su histórico coequipero, Gastón Duprat, apuntó contra los subsidios que entrega.

“El subsidio tonto y automático generó una dependencia zombi de gran parte de artistas, productores y directores. Esto, a lo largo de los años, generó en muchas películas un estilo gris, películas que no son para nadie: ni para un público ‘artie’, ni para un público masivo, no intentan seducir a nadie”, declaró a ‘Clarín’.

Actualmente, los empleados se encuentran licenciados hasta que finalice la reorganización del instituto.

Según declaró el técnico cinematográfico Francisco Rizzo a la señal ‘C5N’, hoy en día se está rodando solo una película con apoyo del INCAA y otras dos están en etapa de preproducción.

La pandemia es la única situación semejante. Sin estar en pandemia nunca hubo una caída de la producción como la que estamos viviendo, afirmó Rizzo.

Para la productora de cine Vanesa Pagani, el INCAA no cerrará, pero producirá “muy poco”.

“Creo que la idea es producir óperas primas. Están hablando de desarrollo de concursos de guion, que están muy bien, pero solo les da trabajo a una o dos personas, no mucho más”, indica a France 24.

La directora Menis concuerda con Pagani y explica que la baja en la cantidad de producciones comenzará a notarse a mediados del año que viene. “No va a haber películas”, asegura.

Pese a sus argumentos a favor, todos los trabajadores del cine consultados por France 24 coinciden que el INCAA debe ser corregido en varios aspectos, sobre todo en lo relacionado con la burocracia.

“Hay cosas que están atrasadas tanto en el funcionamiento burocrático como en la distribución y en la forma de consumo del cine”, sostiene Basterretche.

“Esto se puede corregir muy bien con gente inteligente, pero nunca cerrar”, concluye Menis.

Guido Burdman para Frace24

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