El FMI se suma al Banco Mundial y pronostica una caída de la economía argentina

FMI, Kristalina Georgieva,

El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó hoy que la economía argentina caerá 2,5% durante 2023, en un contexto de lenta recuperación mundial tras el impacto de la pandemia y la guerra en Ucrania.

En su último reporte de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO), que se presentó hoy como antesala de la Asamblea Anual del organismo en conjunto con el Banco Mundial (BM) que tiene lugar esta semana en Marruecos, el Fondo modificó sus proyecciones respecto de las últimas emitidas en julio, en la misma línea que lo hizo el BM que también estimó recientemente que el PBI de la Argentina caerá 2,5%.

En tanto que para el resto del mundo se estima que el crecimiento mundial se desacelere de 3,5% en 2022 a 3% en 2023 y 2,9% en 2024, y las proyecciones permanecen por debajo del promedio histórico (2000 – 2019) de 3,8%, y el pronóstico para 2024 ha sido rebajado en 0,1 puntos porcentuales respecto de la actualización de julio de 2023 de Perspectivas de la economía mundial, explicaron desde el FMI.

Por países y a nivel regional, el FMI también espera que las economías de Chile y Haití se contraerán en el 2023, coincidiendo con las previsiones recientes de otros organismos internacionales como el Banco Mundial o la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

En ese sentido, el Fondo espera una recesión del 0,5% en Chile y del 1,5% en Haití, aunque estima que la actividad económica se recuperará en 2024.

Por otro lado, la proyección de crecimiento del PBI para Brasil fue mejorada en un punto, hasta 3,1%, atendiendo al buen desempeño económico en los dos primeros trimestres del año.

Lo mismo sucede con México, donde se dio una mejora de seis décimas hasta el 3,2%, mientras que un crecimiento más moderado experimentarán Bolivia (1,8%), Colombia (1,4%), Ecuador (1,4%), Perú (1,1%) y Uruguay (1%).

Paraguay, frente al bajo desempeño de 2022, crecerá un 4,5%, según el Fondo Monetario Internacional.

La recuperación mundial tras la pandemia de Covid-19 y la invasión rusa de Ucrania sigue siendo lenta y desigual, y a pesar de la resiliencia mostrada por la economía a comienzos de este año, con un repunte debido a la reapertura de las economías tras la pandemia y los avances en la reducción de la inflación desde sus niveles máximos del pasado año, “aún es demasiado pronto para reconfortarse”, indicaron.

De esta forma, “la actividad económica está todavía por debajo de su trayectoria anterior a la pandemia, en especial en las economías de mercados emergentes y en desarrollo, y existen divergencias crecientes entre las regiones”, señalaron, al tiempo que advirtieron que “varias fuerzas están frenando la recuperación”.

Algunas cuestiones responden a las consecuencias a largo plazo de la pandemia, la guerra en Ucrania y el aumento de la fragmentación geoeconómica, y otras son de carácter más cíclico, como los efectos del endurecimiento de la política monetaria necesario para reducir la inflación, la retirada del apoyo fiscal en un contexto de elevado endeudamiento y los fenómenos meteorológicos extremos.

Para las economías avanzadas se prevé una desaceleración de 2,6% en 2022 a 1,5% en 2023 y 1,4% en 2024, con un ímpetu más fuerte de lo previsto en Estados Unidos pero crecimiento más flojo en la zona del euro.

Se proyecta que el crecimiento de las economías de mercados emergentes y en desarrollo disminuya de forma moderada, de 4,1% en 2022 a 4% en 2023 y 2024, con una revisión a la baja de 0,1 puntos porcentuales en 2024, atribuible a la profundización de la crisis del sector inmobiliario en China.

Los pronósticos de crecimiento mundial a mediano plazo, de 3,1%, son los más bajos en décadas, y las perspectivas de que los países alcancen niveles de vida más altos son escasas.

Se prevé que la inflación mundial se reduzca a un ritmo constante, de 8,7% en 2022 a 6,9% en 2023 y 5,8% en 2024, aunque los pronósticos para 2023 y 2024 se han revisado al alza en 0,1 puntos porcentuales y 0,6 puntos porcentuales, respectivamente, y no se prevé que la inflación, en la mayoría de los casos, retorne al nivel fijado como meta hasta 2025.

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