Con alma de soldado y despojado de poder por Luis Caputo, Fernando Vilella sigue defendiendo las políticas del Gobierno

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El secretario de Bioeconomía, Fernando Vilella, aseguró que no eran muchos quienes creían que el núcleo de inflación iba a estar “en menos del 5%”, mientras que dijo que hay que “remover es el aislamiento” del mundo que se generó por “las escasas exportaciones” que produce el país.

Así lo indicó en un nuevo congreso de A Todo Trigo en Mar del Plata en el que también habló acerca del sistema productivo, la baja de impuestos y la brecha cambiaria.

Al comienzo el funcionario saludó a quienes se encontraban dentro del salón Héctor Gaudio y comentó que el Presidente Javier Milei los saluda y agradecía su participación en el congreso.

Luego Vilella se centró en el aislamiento que Argentina padece desde hace años productos de anteriores medidas: “Entre las cosas que tenemos que remover es el aislamiento que hemos generado del mundo en el que el principal componente de esto tiene que ver con las escasas exportaciones que producimos”, afirmó el ministro sin ministerio.

Es que ya a principios de abril el Gobierno decidió desplazar a dos hombres muy cercanos al secretario de Agricultura. Se trata de Pedro Vigneau y de Germán Di Bella. En ese momento, le pidieron la renuncia a los dos funcionarios por un “rediseño” del Gabinete de Agricultura, que “estará enfocado en la gestión del productor”.

Trascendió que la intención de producir cambios de funcionarios surgió desde el ministerio de Economía, conducido por Luis Caputo, pero allegados a Vilella aclararon que son “un equipo que trabaja en conjunto” y que “la decisión fue consensuada”. “En verdad Caputo lo odia”, dijeron desde la cartera en la que Vilella luce, pero no gobierna.

Vigneau era la mano derecha del titular de la cartera agropecuaria. En un primer momento, se barajaba que sea el Jefe de Gabinete, pero finalmente fue designado como subsecretario de Fortalecimiento Productivo y Sustentable para Pequeños y Medianos Productores Agroalimentarios.

Desde que asumió Vilella fue perdiendo fuerza en el gabinete de Javier Milei. De entrada, antes de la asunción, el 10 de diciembre, el nexo entre Vilella y Caputo fue Juan Pazo, el Secretario de Industria y Desarrollo Productivo, quien es la persona de confianza del ministro para el manejo del área y progresivamente ha ido ganando terreno en las decisiones de la cartera agropecuaria.

El primer cortocircuito entre los equipos de Agricultura y de Economía fue cuando se planteó una suba de las retenciones, finalmente descartada, a partir de la resistencia impulsada por los gobernadores de la Región Centro que dejó herido el paquete fiscal que el oficialismo planteó hasta febrero en el Congreso.

Otro desencuentro se dio por la designación del presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym). Vilella había designado en un primer momento a Daniel Notta, pero luego Pazo desconoció la designación.

La motosierra de Caputo siguó fuerte sobre el ex funcionario de Daniel Scioli e ingeniero agrónomo con una enorme trayectoria en las ciencias agrarias.

Hoy su ministerio tiene casi todos los programas parados y en algunos de ellos los trabajadores no cobran desde febrero, a pesar de que el presupuesto está. Eso no evita que cuando se rompen los móviles del organismo pasen al olvido: “No hay plata para arreglarlos”, sostienen desde las huestes de Caputo, quienes también le sacaron a Vilella el manejo de Recursos Humanos, una instancia a la que reemplazaron con “gente propia”.

Pero Vilella sigue: “Siempre digo que cada argentino exporta la mitad que un uruguayo y la tercera parte que un chileno. Si duplicáramos las actuales exportaciones seríamos como un uruguayo de hoy pero quizás ellos ya estén exportando más”, enfatizó.

Para el funcionario esta situación generó “cuellos de botella económicos y la falta de dólares. Salir hacia adelante va a requerir más exportaciones”.

“En el último Congreso, el Presidente Rivara nos decía que los fideicomisos privados obligatorios de oleaginosas, maíz y trigo son retenciones encubiertas y, por tanto, ilegales, que no están aprobadas por el Congreso y retienen nuestro dinero sin consentimiento. Estamos de acuerdo y por eso las eliminamos en pocas semanas. Sacamos casi todas las restricciones al comercio interno y externo, cuya única variable de ajuste era sacarle el dinero a los productores”, manifestó el secretario.

Frente a un amplio público, Vilella dijo: “Hace dos años también se decía que intervencionismo mata al mercado y que el gasto público había crecido del 30 al 45% del PBI, unos 60.000 millones. Sobre esto, el actual Gobierno también está trabajando, tratando de reducir la mayor parte de los gastos posibles sin resentir las funciones ilegales del Estado con el objetivo de, justamente, bajar impuestos”, aunque hasta el momento sólo los aumentó.

Antes de finalizar su presentación, el funcionario les preguntó al auditorio: “Levanten la mano ¿Quién creía el 10 de diciembre que hoy el dólar valdría $1.100? ¿Quién creía que hoy el núcleo de la inflación estaría en menos del 5%? ¿Quién creía que habría superávit en la cuenta del Estado? No hay ninguna mano levantada en las tres cosas. Algo estamos haciendo”.

“El cambio de la decadencia que se milita es lo que va a acelerar. Ustedes saben, ustedes pueden entrar en ese grupo”, expresó.

*Con información de Micaela Cendra para NA

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