Cómo impacta en las provincias el desplome de la producción de biodiesel: el espejo de Brasil

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La dinámica de precios y las normativasno están acompañando al competitivo sector del biodiesel argentino, que supo posicionar a la Argentina entre los principales exportadores de biodiesel del mundo. Durante lo que va de 2023, se han comercializado aproximadamente 401.000 tn de biodiesel para abastecer la demanda al corte obligatorio de combustible fósil, 77.000 tn menos que durante el fatídico año 2020 y un 45% menos que el año pasado.

Con ese panorama, se espera llegar al cierre del año con una caída que ubique al sector en niveles mínimos de producción, utilizando poco menos del 33% de la capacidad instalada en el país, y superando incluso el récord de bajos niveles durante el año de la pandemia. 

También se han exportado un total de 150.000 tn hasta el mes de julio, muy lejos del millón de toneladas exportadas a la misma altura del año durante 2012 y 2018 y un 83% menos que el acumulado hasta julio del año pasado.

Hoy en día, la industria cuenta con 33 biorrefinerías de las 38 que alcanzó años atrás y una capacidad de producción un 15% menor al nivel del año 2016. La producción mantuvo una desaceleración promedio anual de 10% durante los últimos siete años, y proyecta culminar el 2023 con 1 Mt menos de producción que durante el 2010, primer año en el cual entró efectivamente en vigencia la obligatoriedad de la tasa de corte de biocombustibles.

Todo este escenario están generando un estado de virtual quiebre de la pujante industria que se desarrollo en las provincias de la región centro del país.

Pero a la par de esta derrotero sectorial, la Argentina tiene como espejo de la oportunidad perdida en los últimos años en el vecino Brasil, que también cuenta con un importante entramado productivo de biodiesel pero que a diferencia de la industria local, no todo el biodiesel brasilero es producido a base de aceite de soja, aunque es la principal materia prima con el 65,8%, de acuerdo a un trabajo comparativo de la Bolsa de Comercio de Rosario.

La segunda diferencia principal es que sus ventas al exterior no representan una proporción importante de su producción, debido a que la gran mayoría de su oferta tiene como objetivo abastecer exclusivamente el mercado interno para cumplir con el nivel de mezcla obligatorio, impulsados por una clara política a favor de la diversificación de la matriz energética. 

En la Argentina, en cambio, el Estado ha incurrido en sucesivos incrementos y bajas del corte obligatorio, quitando así previsión e incentivos.

Las proyecciones para fines de este año según el USDA indican que Brasil culminaría el 2023 con una producción anual de 6,3 Mt de biodiesel, casi 4 Mt más que trece años atrás. Además la capacidad instalada brasilera habría crecido a un ritmo promedio anual de 14% durante más de una década y el número de refinerías instaladas asciende a 59.

Pero el gobierno brasilero proyecta incrementar paulatinamente la tasa de corte obligatoria de biodiesel, hasta alcanzar el 15% en 2026. En marzo de este mismo año, la tasa de corte ya se ha incrementado de un 10% a un 12%.  Más allá de los cambios en el porcentaje obligatorio de mezcla en la Argentina no existe un rumbo claro en cuanto a su dirección futura, el año pasado la tasa de corte ha oscilado entre el 5% y 12,5% en cuestión de meses, manteniendo actualmente un 7,5% de corte obligatorio.

Otro aspecto relevante de la industria brasilera con respecto a la argentina lo compone el modo en el cual fue planteado la estructura de comercialización interna de biodiesel.

Actualmente, en la Argentina, la autoridad de aplicación a la hora de determinar las cantidades necesarias de biodiesel, asigna cupos de abastecimiento a las empresas productoras siguiendo una regla de acuerdo con su capacidad instalada y fija el precio al cual se comercializará, lo cual en contextos de alta inflación y volatilidad cambiaria erosiona la competitividad de la industria.

Del otro lado, a partir de enero del 2022 en Brasil la nueva regulación impone que como mínimo, el 80% del biodiesel debe comercializarse a través de celebraciones de contratos con una vigencia mínima de dos meses, mientras que el 20% restante podrá ser adquirido a través del mercado “spot” sin necesidad de ser analizado previamente por el ente regulador. 

Si bien la ANP sigue imponiendo el nivel de oferta en cuanto a tasa de corte, la búsqueda de lograr un mecanismo que permita incorporar la dinámica de un libre mercado, podría generar potenciales beneficios tanto en términos productivos como comerciales, eliminando las rigideces de un modelo plenamente determinado por el ente regulador.

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