Comenzó el deshielo de la relación entre Córdoba y el Gobierno nacional

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El ministro del Interior, Eduardo «Wado» de Pedro, recibió ayer en su despacho a «El Gringo» Juan Schiaretti, gobernador de Córdoba, a quien consultó punto por punto sobre todos los problemas que vive esa provincia, y, además, invitó a almorzar, con lo cual -según fuentes de ambos dirigentes- el «deshielo» de la relación fue total.

De Pedro se había reunido con 21 de los 23 gobernadores -ahora queda el de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, un mandatario aliado- , pero le faltaba el que quizá más le interesaba a la gestión del presidente Alberto Fernández: «El Gringo» Schiaretti, el único peronista que se le plantó y no lo apoyó en la carrera hacia la Casa Rosada.

En Córdoba hay dos industrias que son poderosas y que atraviesan problemas: la industria automotriz y el agro. Este último sector realizó protestas en los últimos días debido a la actualización de las retenciones que impuso el presidente Fernández y que el campo no las acepta ni a regañadientes. 

El agro tiene mucha injerencia en la política de Córdoba y el gobernador Schiaretti siempre se ha puesto al frente de los reclamos. Y lo sigue haciendo en este corto período que lleva gobernando el Frente de Todos. 

De todos modos, tanto en la Casa Rosada como en El Panal -el edificio donde se asienta el gobierno de Schiaretti- creen que ayer comenzó el «deshielo» de la relación y se inició otra etapa. De hecho, en la reunión entre De Pedro y «El Gringo” en la Rosada, se apareció imprevistamente Máximo Kichner, el titular de la bancada justicialista en Diputados, y conversó con el gobernador animadamente.

En plena campaña, las rispideces fueron un ida y vuelta. Fernández dialogó con Schiaretti y hasta fue a Córdoba y pidió perdón por las rencillas del pasado. Pero no fue suficiente; pudo más el rencor que los hombres encabezados por Schiaretti guardaban contra todo lo que signifique kirchnerismo. Es que tanto el ex presidente Néstor Kirchner como su sucesora Cristina Fernández mantuvieron una seria disputa con el ex gobernador José Manuel de la Sota y luego con «El Gringo», quienes jugaban en equipo. La era K dejó en soledad a Córdoba, y de la Sota enarboló el famoso «cordobecismo» y resistió todos los embates de Néstor y Cristina. Schiaretti, en el 2011, sucedió a De la Sota y también fortificó la provincia frente al asedio K. 

Llegó el 2015 y lo ya sabido. Mauricio Macri ganó la elección presidencial a Daniel Scioli y Córdoba fue clave. Un millón de votos para el macrismo sacó al kirchnerismo del poder. 

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