Arcioni fue a pedirle plata a Alberto, pero lo mandaron a Economía a hacer números

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El gobernador de Chubut, Mario Arcioni, no es bienvenido en la Casa Rosada. Intentó ayer ver al presidente Alberto Fernández para pedirle auxilio financiero para las alicaídas arcas de su provincia pero lo mandaron a ver a Martín Guzmán.

Arcioni, junto a su ministro de Economía,  Oscar Antonena, caminó entonces los 100 metros que distancian la Rosada del Palacio de Hacienda y le expuso a Guzmán el agujero negro que tiene en el Tesoro, con un enorme déficit.

El ministro le dijo que, por orden presidencial, debía presentar primero un plan de ordenamiento de las finanzas antes de recibir un solo peso. 

La respuesta llegó rápido. Esta mañana el Gobierno le otorgó un adelanto de $ 1.000.000 como anticipo  de la coparticipación federal, y aprovechó la movida que hizo Chubut para asistir también a Tucumán, Chaco, Santa Cruz y Río Negro.

En el caso de Arcioni, el apuro puntual radica en que necesita 1.500 millones pagar pagar los aguinaldos y los gremios estatales están haciendo marchas y movilizaciones de reclamo.

Lo de Arcioni es como una «remake» del clásico libro de Gabriel García Márquez, «Crónica de una muerte anunciada», ya que Chubut soporta desde hace varios meses una penosa crisis económica, que tuvo su pico de tensión a mediados de año pasado con un paro de 75 días del sector docente, que alcanzó dimensión nacional, ya que hubo varias jornadas con disturbios y, en paralelo, los paros en la administración pública fueron un tema recurrente.

Aún en medio de esa crisis Arcioni ganó su reelección y es el único mandatario aliado al líder del Frente Renovador, Sergio Massa, integrante del Frente de Todos que ocupa la presidencia de la Cámara de Diputados.

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