Alberto Fernández profundizó la grieta ante el Congreso

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El presidente Alberto Fernández defendió hoy su gestión y destacó las “oportunidades” que tendrá el país en el corto plazo, pidió a las fuerzas políticas generar un “clima político para que el pueblo elija en libertad” en el marco de las elecciones que tendrán lugar este año, y profundizó sus críticas a la Justicia, en particular contra la Corte Suprema, al dar inicio al 141 período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional. 

En su intervención de más de dos horas ante la Asamblea Legislativa, el jefe de Estado repasó las condiciones en las cuales se encontraba el país cuando asumió en 2019, brindó un detalle sobre los “tiempos difíciles” que atravesó en los tres años su gestión y trazó un panorama positivo sobre las perspectivas económicas. 

Desde el recinto lo escuchaba el gabinete casi completo, gobernadores, representantes de organismos de derechos humanos y del sindicalismo, más dos de los cuatro miembros de la Corte Suprema, así como beneficiarios de políticas sociales del Gobierno, científicos que investigan alternativas médicas contra el cáncer y mujeres que trabajan en el sector de la construcción, que fueron aludidos en varios pasajes del mensaje presidencial y fueron invitados especialmente a la sesión.

Los momentos más álgidos del discurso presidencial se suscitaron cuando hizo referencia a la Justicia: Fernández se refirió al fallo de la Corte Suprema Justicia en favor de la Ciudad de Buenos Aires respecto de “la disputa por los recursos nacionales”, el cual hizo “evidente cuál es el bloque de intereses tradicionales que pretenden consolidar las enormes asimetrías que aún existen en la Argentina”, según el mandatario.

“Mientras que muchas provincias necesitan realizar obras que permiten asegurar servicios tan esenciales como el agua potable para sus habitantes, la Corte Suprema de Justicia aseguró por medio de una cautelar a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires recursos coparticipables que no le corresponden, contrariando la ley de coparticipación vigente”, dijo en el momento más fuerte de su presentación.

Mientras recibía insultos de diputados opositores, el jefe de Estado afirmó que la “intromisión de la Justicia en la ejecución presupuestaria es definitivamente inadmisible”.

A tan sólo unos metros de los ministros de la Corte, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, quienes asistieron a la inauguración de un nuevo período de sesiones ordinarias del Congreso, el Presidente añadió que fue “el accionar de los miembros” del supremo tribunal lo que lo llevó a presentar un pedido de juicio político contra sus integrantes.

En una defensa de ese proceso, aseveró que “no hay ningún ataque ni embestida contra la Justicia. Se solicita que se revise con todas las garantías y en las instancias que corresponde el desempeño de los magistrados”.

Denunció además “la connivencia entre algunos magistrados, empresarios de medios de comunicación, ex agentes de inteligencia y políticos” y lamentó que el Poder Judicial no cuente “con la confianza pública”, no funcione “eficazmente” y no se muestre “con la independencia requerida frente a los poderes fácticos y políticos”.

También criticó a los dirigentes de la oposición que, cuando ocuparon el poder, armaron “mesas judiciales y perseguían con recursos estatales a jueces, a periodistas, a políticos opositores y hasta a sus propios compañeros”, en referencia a los hechos sucedidos durante el gobierno de Mauricio Macri.

En otro tramo, el jefe de Estado se refirió al intento de asesinato de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y le pidió a la Justicia que actué “con la misma premura con la que archiva causas en las que jueces, fiscales y empresarios poderosos asoman como imputados”.

Lo hizo mientras recordaba el 40 aniversario del regreso de la democracia, que se cumplirá en diciembre próximo, mientras pedía un especial reconocimiento para las “Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y los veteranos de la Guerra de Malvinas”.

El capítulo económico fue uno de los más extensos y transversales, en el que destacó logros como el crecimiento conseguido en años consecutivos ‑un hito que no registra antecedentes desde 2008‑, las dificultades que se enfrentan, y las oportunidades futuras.

“Somos uno de los países que más creció en estos dos últimos años. Todas las proyecciones propias y de los organismos internacionales señalan que en 2023 volveremos a crecer. Seremos uno de los países que más crezca del mundo y de los primeros de la región”, explicó, al tiempo que apuntó contra “los cataclismos tantas veces anunciados” y agradeció “el compromiso de Sergio Massa” por conducir el ministro de Economía, lo que fue acompañado con aplausos desde el recinto.

Respecto de la “alta inflación”, dijo que “constituye un problema estructural de la Argentina que se remonta a décadas” y explicó que el gobierno está abocado a “reducirla sin generar incrementos en los niveles de pobreza o frenos en el proceso de crecimiento que venimos experimentando”, pero aclaró que “no resulta una tarea sencilla”. 

Asociado al tema del costo de la energía y de la acumulación de reservas, el Presidente destacó la construcción del Gasoducto Néstor Kirchner y dijo que la obra estará en condiciones de ser inaugurada a mediados de 2023, en tanto que vaticinó que en los próximos años “asistiremos a récords de producción de gas y petróleo”. 

En otro pasaje, realizó una defensa encendida de empresas públicas como YPF, Arsat, Aerolíneas Argentinas e Invap ante “un nuevo embate privatizador” que llega a los argentinos “precedido de una campaña de desprestigio” y exclamó: “Qué no vengan a hacer negocios con nuestro patrimonio los que invocan números con los que disfrazan su falta de interés por las condiciones de vida de tantos argentinos y argentinas”.

En materia de política exterior, aseguró hoy que “la Argentina ha vuelto a ocupar un lugar en el concierto de las naciones”, a partir de su “identidad y defendiendo sus intereses”, remarcó que el gobierno nacional lleva adelante una política exterior basada en el “multilateralismo cooperativo”, con ejes en la seguridad internacional, la solución pacífica de las controversias y el respeto a los derechos humanos, y reivindicó su decisión de profundizar la relación estratégica con Brasil, ahora gobernador por el Luiz Inácio Lula da Silva.

También reiteró la “búsqueda de una solución negociada y pacífica de la disputa de soberanía” con el Reino Unido sobre Malvinas y los restantes archipiélagos del Atlántico Sur, y reiteró el “objetivo irrenunciable de recuperar el ejercicio pleno de soberanía” sobre esa parte del territorio que se encuentra usurpado.

La obra pública, tal como se preveía, fue una de las banderas que más alto levantó el jefe de Estado: “Desde de 2019, se finalizaron más de 3.000 obras públicas de las 5800 en ejecución. Eso es tanto como decir que cada día de gestión hemos concluido 2,5 obras por día”.

Hacia el final, con vistas a las elecciones de este año, pidió a todas las fuerzas políticas que generen “el clima político para que el pueblo elija en libertad” y pidió debatir durante la campaña electoral “la Argentina que queremos”. 

Además invitó “a dar vuelta la página del tremendismo y el desánimo, a encarar con coraje los grandes desafíos de nuestro futuro como país, a arremangarse y trabajar, a poner cabeza y corazón en nuestro futuro común”.

“Solo a través de la igualdad, de crear las condiciones materiales para que todas y todos puedan tener las mismas oportunidades es que un país crece y progresa. Lo digo y lo repito: la verdadera libertad nace de la igualdad”, concluyó su mensaje.

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