Afirman que la cereza es la única producción frutícola que aumentó su volumen exportable

Aníbal Caminiti, gerente ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados (CAPCI), afirmó a Periodismo Federal que dentro de las producciones frutícolas argentinas “es la única que está creciendo en volúmenes exportables en los últimos 10 años”.

Y explicó que “hace 10 años se exportaba 1.400.000 toneladas de fruta, y ahora 700.000 toneladas. En este mismo período la cereza fue creciendo, y en los últimos 5 años el incremento anual de la exportación de esta fruta fue del 13% anual”.

Argentina exporta unas 5.000 toneladas anuales de cereza, pero es un volumen escaso al lado de los productores chilenos, que están exportando unas 200.000 toneladas anuales.

Caminiti confirmó que la demanda del mercado internacional es creciente, sobre todo en los mercados asiáticos, y que es posible crecer en producción y volúmenes de exportación.

En Argentina hay 2300 hectáreas cultivadas con producción de cereza en las que se cosechan unas 13.000 toneladas al año. De esa cantidad, entre un 40 y 45% se exporta, entre un 10 y un 20% se destina a la industria, y el resto se consume en el mercado interno.

Caminiti, que gerencia la CAPCI, organismo que agrupa a empresas integradas -es decir que producen, empacan y exportan- incluye emprendimientos de todas las provincias productoras: Mendoza, Río Negro, Neuquén, Chubut y Santa Cruz, que agrupan a más del 90% del volumen exportable argentino de cerezas.

Para Caminiti, “la oportunidad de desarrollo es muy grande y se puede ampliar la superficie cultivable. Sólo en el Ato Valle hay unas 15.000 hectáreas disponibles pero es una inversión a largo plazo”.

El costo básico para plantar una hectára de cereza lleva una inversión de 30.000 dólares por hectárea; y recién en el tercer y cuarto año empieza a cosecharse algo, y ese campo recién se estabiliza en el sexto año de cultivo.

“La cereza es hoy un negocio con rentabilidad, de los pocos que hay asociados a las economías regionales en el país. Las perspectivas de crecimiento son reales, dado que la demanda de este tipo de producto en los mercados internacionales es creciente, sobre todo en los países asiáticos”, explicó Caminiti a Periodismo Federal.

Los mayores niveles de exportación se realizan a Estados Unidos y Canadá, 34%; Asia, 27%; la Unión Europea, 16%; Gran Bretraña, 12%, países de Medio Oriente, 6%; otros países de Sudamérica, 4% y Rusia absorbe el 1% de la producción comercializable al exterior.

En los países asiáticos el aumento del consumo de cereza se debe a que está asociada al ascenso en el estatus social, hecho que aumentó geométricamente en China, por ejemplo.

“En algunos países hay un trasfondo cultural porque es muy apreciada como regalo, como por ejemplo en las fiestas de fin de año en China. Es una expresión de bienestar en la nueva clase media china, un símbolo de estatus, poder adquirir cerezas significa que te va bien económicamente”, explicó Caminiti.

Y en Indonesia, Tailandia y Singapur, el aumento de su consumo se debe a que es una fruta de contraestación.

Consultado sobre el valor de venta, ejemplificó que “esta semana, una caja de cerezas de 5 kilos, en el mercado mayorista chino, cotizó valor CYF entre 80 y 140 dólares.

Los rindes son tan interesantes que, por último, Caminiti deslizó que “empresas inversoras en Vaca Muerta están interesadas en realizar inversiones en la cereza”.

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