El gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, sorprendió a todos sus ministros. Convocó a  una reunión de Gabinete en la gobernación -la Casa Gris- y cada uno de los funcionarios debió dejar su teléfono celular en la antesala de la sala de reuniones, tal como hacía en el inicio de su gestión presidencial Mauricio Macri.

El Gabinete empezó a deliberar a las 14,10 y finalizó a las 19,40. Es decir que durante cinco horas y media Perotti, la vicegobernadora Alejandra Rodenas y todos los ministros y secretarios de Estado estuvieron totalmente incomunicados con el mundo.

Toda una novedad el estilo de gobierno de Perotti, quien ya había sorprendido a todos al unificar las vacaciones de los empleados estatales en enero, de modo de ordenar la administración pública y, además, hacer un ahorro de energía.

La otra particularidad del mandatario -ex senador nacional e intendente de Rafaela- es que unifica el mensaje. El único que informó el contenido del extenso encuentro fue Alejandro Ricciardino -vocero de la Gobernación-, quien dejó en claro que “el problema económico atraviesa todas las áreas” del gobierno.

“No hay plata”, resumió sin eufemismos Ricciardino y aseguró que «la sociedad santafesina conocerá en breve el real estado de las cuentas” que dejó el ex gobernador socialista Miguel Lifschitz.

Justamente una medida que adoptó Perotti antes de la reunión de Gabinete fue dejar sin efectos disposiciones últimas de Lifschtz como pases de personal del ejecutivo a la Legislatura, el Tribunal de Cuentas y la Defensoría del Pueblo.

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