El organismo internacional ratificó que la crisis en Argentina repercutió negativamente en el consumo público y privado y en la inversión, y consideró que el PBI cierre en el 2019 con una caída del 3%. 

A pesar de ello, para 2020 avizoró “una leve recuperación de los ingresos reales de las familias a raíz de la recomposición de los salarios reales y de la suba del gasto en protección social, con efectos positivos sobre el consumo privado”.

La CEPAL describió que se produjeron “tensiones cambiarias y financieras (desde 2018) que se manifestaron en una pronunciada depreciación del peso, elevadas tasas de interés, una caída de los ingresos reales de las familias y una política fiscal contractiva implementada en el marco del acuerdo de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI)”. 

Estos hechos, continuaron, repercutieron “negativamente en el consumo público y privado y en la inversión, se prevé que el PIB cierre el año con una caída del 3%”. 

Para este 2020 previeron “una leve recuperación de los ingresos reales de las familias a raíz de la recomposición de los salarios reales y de la suba del gasto en protección social, con efectos positivos sobre el consumo privado”. 

También reportaron una proyección del “bajo crecimiento de los socios comerciales regionales, lo que incidirá negativamente en las exportaciones. En este escenario, y teniendo en cuenta el elevado arrastre estadístico negativo que dejará 2019, se proyecta una caída del PIB del 1,3%”, estimación, además, “supeditada a que no se produzcan nuevas tensiones cambiarias y financieras”.

La CEPAL detalló que “tras el pago de los intereses de la deuda, el resultado fiscal del acumulado del año a octubre fue deficitario en un 2,4% del PIB, por debajo del 3,2% del PIB en el mismo período del año anterior”. 

En 2019 la política del Banco Central se centró en la estabilización cambiaria, en vista de las tensiones experimentadas en el primer semestre del año, que se acentuaron en agosto tras la celebración de las PASO. 

A pesar de que el Banco Central aumentó su intervención en el mercado cambiario y mantuvo elevadas tasas de interés (en consonancia con el programa monetario sumamente restrictivo acordado con el FMI), el tipo de cambio nominal aumentó un 58% en el acumulado anual a octubre, desde 37,8 pesos por dólar hasta 59,7. 

En efecto, a partir de agosto, el Banco Central adoptó una posición vendedora neta en el mercado de cambios, que entre ese mes y octubre ascendió a 7.300 millones de dólares. 

“Estas ventas por parte del Banco Central, junto con una importante caída de los depósitos en dólares y el pago de deuda pública en moneda extranjera, dieron lugar a una disminución de las reservas internacionales de 24.600 millones de dólares entre agosto y octubre”, detallaron.

Por otro lado, señalaron que “las importaciones clasificadas por usos económicos registraron una caída generalizada, en la que se destacan las disminuciones del 58,7% interanual de vehículos automotores de pasajeros y del 38% de bienes de capital. Crecieron las exportaciones, impulsadas por productos primarios (14,5% interanual) y por combustibles y energía (12,3% interanual), en el primer caso vinculado a la baja base de comparación de 2018 por la sequía que afectó al sector agrícola, y en el segundo caso asociado al incremento de la producción de hidrocarburos”. 

El déficit por servicios disminuyó en el primer semestre, principalmente por una caída del 55% interanual en el déficit de viajes. En tanto, el déficit por rentas aumentó hasta el 4,2% del PIB (acumulado anual al primer semestre), impulsado por el pago de intereses de inversiones de cartera, que subió un 13,5% interanual.

También explicaron que “la cuenta capital y financiera registró un superávit del 4,2% del PBI en el primer semestre (acumulado cuatro trimestres), debido principalmente al endeudamiento del Gobierno y del banco central (6% del PBI acumulado cuatro trimestres), asociado a los ingresos provenientes del crédito stand-by con el FMI y a la ampliación de la permuta (swap) de monedas con China”. 

La demanda de divisas para atesoramiento contrarrestó parcialmente dicho superávit, con un saldo negativo equivalente al 3,4% del PBI (acumulado cuatro trimestres). 

La inversión extranjera directa (IED) registró una caída del 37,1% interanual en el primer semestre de 2019, mientras que en el acumulado de los últimos cuatro trimestres alcanzó un monto equivalente al 2,1% del PBI. 

El superávit de la cuenta capital y financiera fue levemente superior al déficit de cuenta corriente y las reservas internacionales aumentaron un 0,6% del PBI en el acumulado anual al primer semestre (últimos cuatro trimestres).

Con información actualizada a octubre, el superávit comercial de bienes acumulado del año se amplió, a raíz de una caída interanual de las importaciones del 25,6% y de un aumento interanual de las exportaciones del 5,4%. 

La demanda de divisas para atesoramiento y el desarme de inversiones de cartera de no residentes registradas en el balance cambiario publicado por el Banco Central se mantuvo en niveles elevados y alcanzó los 31.400 millones de dólares en el acumulado de los primeros diez meses del año, en el marco de la continuación de las tensiones cambiarias y financieras. 

En el mismo período, las reservas internacionales del banco central cayeron un 34,3% (22.500 millones de dólares).La actividad económica se contrajo un 2,5% interanual en el primer semestre de 2019, debido a la caída del consumo privado (8,8% interanual), del consumo público (1,1%) y de la inversión (21,3%). 

Esta dinámica fue compensada por un aumento de las exportaciones (8% interanual) y una caída de las importaciones (23,9%).

Según el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), indicador que permite anticipar la evolución del PBI, la actividad económica cayó un 2,3% interanual en el acumulado anual a septiembre. 

Por otro lado, según el índice de producción industrial (IPI) manufacturero ese sector retrocedió un 7,2% interanual acumulado a octubre, y de acuerdo con el indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) el sector cayó un 8,3% durante el mismo período.

La inflación se aceleró en 2019 y alcanzó un 53,7% interanual en el acumulado a octubre (respecto al promedio de 2018, que fue del 34,3%) como consecuencia, principalmente, del rápido traslado de la depreciación del peso a los precios internos y de la suba las tarifas de los servicios públicos. 

Respecto a los salarios del sector privado registrado, disminuyeron un 9,7% interanual en términos reales en el acumulado a agosto, los del sector público un 9% y los de los trabajadores privados no registrados un 14%. 

La tasa de desocupación se ubicó en un 10,6% en el segundo trimestre de 2019, 1 punto porcentual por encima del mismo período del año anterior.

El mayor aumento de la desocupación se verificó entre las mujeres y entre los jóvenes de ambos sexos. 

Y respecto a los mayores índices de desocupación, la CEPAL indicó que se registraron en partidos del Gran Buenos Aires (12,7%), Mar del Plata (13,4%), Salta (12,7%) y Gran Córdoba (13,1%).

Respecto a América latina, vaticinó que el período 2014-2020 puede ser el de menor crecimiento en las últimas siete décadas.

La CEPAL emitió su informe Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2019 en el que detalla el balance económico continental con una fuerte desaceleración económica generalizada y sincronizada a nivel de países y de sectores, completando seis años consecutivos de bajo crecimiento.

El organismo regional de las Naciones Unidas indicó que la desaceleración en la demanda interna se acompaña por una baja demanda agregada externa y mercados financieros internacionales mas frágiles. A este contexto se suman las crecientes demandas sociales y las presiones por reducir la desigualdad y aumentar la inclusión social. 

De esta forma, el panorama macroeconómico de los últimos años muestra una desaceleración tendencial de la actividad económica, con una disminución del producto interno bruto (PIB) per cápita, caída de la inversión, baja en el consumo per cápita, menores exportaciones y un sostenido deterioro en la calidad del empleo.

Todo esto llevará a que en 2019 la región crezca apenas 0,1% en promedio, mientras que las proyecciones de crecimiento para 2020 se mantendrán bajas, en torno al 1,3% para la región en su conjunto. 

“Ante este escenario la región no aguanta políticas de ajuste y requiere de políticas para estimular el crecimiento y reducir la desigualdad. Las condiciones actuales necesitan que la política fiscal se centre en la reactivación del crecimiento y en responder a las crecientes demandas sociales”, afirmó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en la presentación del documento, realizado en Santiago de Chile.

El informe prevé que en 2019 el país con mayor expansión será Dominica (9,0%), seguido por Antigua y Barbuda (6,2%), República Dominicana (4,8%) y Guyana (4,5%). Por el contrario, Venezuela anotará el mayor retroceso, con una contracción de -25,5%, seguido por Nicaragua (-5,3%), Argentina (-3,0%) y Haití (-0,7%). América Central crecerá 2,4%, el Caribe 1,4% y América del Sur se contraerá -0,1%.

Para el próximo año 2020 las proyecciones de la CEPAL indican que las naciones del Caribe seguirán liderando el crecimiento regional (con un promedio subregional de 5,6%), encabezadas por Guyana (85,6%, debido al comienzo de la producción de petróleo que tendría lugar en 2020), Antigua y Barbuda (6,5%), Dominica (4,9%) y República Dominicana (4,7%). En la parte baja, Venezuela, Nicaragua y Argentina moderarán sus tasas de contracción económica (con -14%, -1,4% y -1,3%, respectivamente). En tanto, América Central se expandirá 2,6% y América del Sur 1,2%.

Por último, las autoridades de la CEPAL consideraron “fundamental reactivar la actividad económica mediante un mayor gasto público en inversión y políticas sociales”.

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