La histórica disputa por el curso de agua del patagónico Río Colorado entre Mendoza y La Pampa suma actores a favor y en contra. Ahora Neuquén, una de las cinco provincias por la que atraviesa el río, salió a bajar los decibeles, pidió no «pelearse» entre las provincias y anunció que  no se opone a la construcción de la mega represa Portezuelo del Viento, en Mendoza.

La obra en cuestión alertó a La Pampa, cuyo gobernador Sergio Ziliotto, la rechazó de plano porque entiende perjudicará el caudal del curso de agua, el medio ambiente y tendrá un impacto económico negativo para la región.

El subsecretario de Recursos Hídricos de Neuquén, Horacio Carvalho, dijo que su gobierno no se opone a la obra hidroeléctrica Portezuelo del Viento y que debe ser el organismo interprovincial que debe garantizar una buena administración del agua río abajo.

“Hay que trabajarlo en el ámbito del COIRCO (Comité interjurisdiccional del Río Colorado)”, dijo el subsecretario Carvalho.

La represa -que obtuvo financiamiento durante el gobierno de Mendoza del radical Alfredo Cornejo, apoyado por el entonces presidente Mauricio Macri, comenzará a construirse en los próximos meses en el río Grande, que es principal afluente del río Colorado, que atraviesa además La Pampa, Neuquén, Río Negro y la provincia de Buenos Aires.

El Coirco, es la autoridad del Programa Único de Habilitación de Áreas de Riego y Distribución de Caudales del Río Colorado, que quiere reactivar ahora Neuquén y que actúa como órgano de control de aplicación de todas las cuestiones relacionadas con la cuenca del curso de agua y sus afluentes.

Al parecer, la idea del Gobierno nacional -el Ministerio del Interior- es convocar a una audiencia pública nacional y hacer un nuevo estudio de impacto ambiental que incluya a todas las zonas, y no sólo el impacto a nivel local.

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