El movimiento de pinzas es una estrategia militar para doblegar al oponente por ambos flancos y en forma simultánea. Esa táctica es utilizada desde hace tiempo también en la política, tal el caso del operativo de esmerilamiento que el gobierno del presidente Alberto Fernández está desplegando en Córdoba, el territorio del gobernador Juan «El Gringo» Schiaretti. 

En ese marco, el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello -un «albertista» de pura cepa-, se reunió con una delegación de 30 intendentes de Córdoba y, también, de Jujuy, el bastión del gobernador de esa provincia del norte y uno de los referentes del radicalismo junto con el titular partidario, Alfredo Cornejo.

Ante el asombro de los intendentes, la mayoría de los cuales no había pisado nunca las baldosas de la Casa Rosada, Vitobello expresó su compromiso de mantener un “lazo permanente” para que puedan canalizar sus necesidades de gestión y les remarcó que la característica del gobierno de Fernández es que  “es federal y está muy interesado en resolver los problemas de todas las provincias y todas las intendencias”. 

“Van a ser recibidos todas las veces que sea necesario”, le dijo el colaborador del jefe de Estado a los intendentes, en el acto en el Salón Sur, donde presentó al jefe de Gabinete de la Secretaría General, Antonio Zucco.

Los intendentes, a su vez, le expresaron a Vitobello su inquietud por el estado financiero de sus municipios, “asimilándolo a la situación con la que se encontró el presidente Alberto Fernández al asumir el Gobierno nacional” y señalaron la importancia de que se realicen obras públicas para mejorar la calidad de vida de los habitantes en sus municipios.

La reunión, en la que participaron 25 intendentes de Córdoba y cinco de Jujuy, se concretó por una gestión del secretario de Obras Públicas de la Nación, Martín Gill, y contó con la presencia del legislador del Frente de Todos, Juan Manuel Valdés.

Gill había sido electo intendente de Villa María, una de las principales ciudades de Córdoba, y debió pedir una licencia por 180 días para asumir como secretario de Obras Públicas de la Nación, acompañando al bonaerense Gabriel Katopodis. 

Precisamente Gill y Walter Saieg,  otro cordobés llevado al gobierno nacional como secretario de Transporte , recibieron días atrás a más de 10 Intendentes del Departamento Santa María; el Intendente de Anisacate, Ramón Zalazar,  de Malagueño, Pedro Ciarez, de Villa Parque Santa Ana, José Luis Becker, de Dique Chico, Nilo Pérez y de Villas Ciudad de América, entre otros.  

En Córdoba las huestes de Cambiemos de Mauricio Macri aplastaron y doblaron en votos al Frente de Todos el 27 de octubre. En la provincia mediterránea hay una fuerte resistencia a todo lo que sea kirchnerismo, por la pésima relación que siempre tuvieron «El Gringo» Schiaretti y su predecesor José Manuel de la Sota con Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner en sus presidencias. Por eso, para recuperar terreno para el FdT, el movimiento de pinzas está en marcha.

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