Alberto Fernández no pudo empezar bien su jornada de trabajo en la Casa Rosada, a donde ingresó a las 9,13 hs. Se fue derecho a su despacho porque desde temprano lo esperaba el presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel. Pero el presidente se encontró con que en sus nuevas oficinas no había aire acondicionado, por lo que dispuso llevar a los visitantes al salón Eva Perón. Pero ahí tampoco funcionaba el aire, por lo que abrieron las puertas del salón contiguo, el de los científicos, para alivianar el calor.

«No sé si el presidente (Mauricio Macri) trabajaba ahí, pero el aire acondicionado no funciona y es insufrible», lamentó el jefe de Estado, en breves declaraciones a Periodismo Federal, en el patio de las Palmeras.

Apurado porque se iba a la asunción del gobernador bonaerense Axel Kicillof, en La  Plata, el jefe de Estado dijo que andaba «todo muy bien, todo muy bien» y agregó. «A la vuelta hablamos».

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